Un problema real sin solución… hasta ahora
Los incendios forestales siguen siendo uno de los grandes retos medioambientales y de seguridad en todo el mundo. Aunque los medios aéreos tradicionales —helicópteros y aviones— son fundamentales, presentan una gran limitación: no pueden operar con seguridad de noche ni en entornos complejos, lo que incrementa el riesgo de accidentes, muertes de trabajadores y retrasa la intervención en los momentos más críticos.
Esta necesidad fue el punto de partida del proyecto.“Desarrollamos drones de gran capacidad con un objetivo concreto: resolver la problemática que existe ahora, que los helicópteros y los medios aéreos no pueden volar por la noche y tienen un alto nivel de riesgo.”
— Isaac Pérez Fafián, CEO y cofundador de Skyboria
La idea nace del profundo conocimiento del sector aeronáutico por parte del equipo fundador de Skyboria y de la identificación de una oportunidad tecnológica para resolver un problema que hasta ahora no tenía una solución eficaz.
“Entendimos muy bien dónde estaba el problema y vimos que la tecnología nos permitía dar un salto para solucionarlo.”, señala Isaac Pérez.
Skyboria ha desarrollado un dron de gran tamaño capaz de transportar hasta 500 kg de carga y operar en condiciones nocturnas gracias a una combinación de sensores avanzados, cámaras infrarrojas, tecnología LiDAR e inteligencia artificial. “Llevamos una especie de ojos artificiales, cámaras infrarrojas, sensores y algoritmos que nos permiten ver de noche. Este sistema permite detectar obstáculos, crear mapas en 3D del entorno y volar con seguridad incluso en condiciones adversas”, señala Isaac Pérez.
“Cuando pensamos en drones, muchas veces imaginamos algo pequeño, pero nuestro dron es más grande que un coche”, comenta el fundador de la startup.
Además de mejorar la seguridad, el modelo reduce costes frente a los helicópteros tradicionales, tal y como indica Isaac Pérez: “Nuestro coste es muy inferior al de un helicóptero. Eso nos permite distribuir más los recursos y llegar antes al incendio, que es clave para ser eficientes”.
Del concepto al prototipo
Respecto a los inicios, el proyecto comenzó con una fase de validación tecnológica y de mercado, seguida por el desarrollo de un primer prototipo que permitió comprobar la viabilidad real del sistema.
Isaac recuerda que empezaron probando las tecnologías fundamentales para saber cuánto peso podíamos levantar y si realmente iba a funciona. “Esta fase nos ha servido para entender qué funciona, qué no y qué tiene sentido tanto a nivel técnico como de negocio”, comenta el CEO y cofundador, quien asegura que, actualmente, Skyboria se encuentra en transición hacia el diseño de un producto comercial, respaldada por una inversión relevante y financiación pública.
El apoyo del ecosistema de innovación
El acompañamiento de Madrid Innovation y La Nave ha sido clave para estructurar el crecimiento de la empresa, validar el modelo de negocio y escalar el proyecto. “El apoyo y recursos del Ayuntamiento de Madrid y del Ecosistema Madrid Innovation ha sido clave en el desarrollo de la startup y del dron. La Nave nos ha ayudado mucho a darle forma a la empresa y a escalar la construcción del prototipo”, subraya Isaac Pérez.
Gracias a este entorno, Skyboria ha podido generar visibilidad, conectar con organismos públicos y despertar interés tanto a nivel nacional como internacional.
Mirando al futuro
El objetivo de Skyboria es consolidar su servicio de drones contra incendios en los próximos años, comenzando por España y Portugal y expandiéndose posteriormente a otros mercados.
“De aquí a tres años queremos tener el producto operando y dando servicio en dos países clave”, asegura Isaac, quien añade que, a largo plazo, la empresa prevé ampliar su capacidad productiva y establecer alianzas internacionales. “El objetivo no es solo vender un dron, sino ofrecer el servicio completo y mejorar la tecnología año tras año”, concluye Isaac.
Innovación con impacto
Skyboria demuestra cómo la innovación tecnológica puede tener un impacto directo en la seguridad, la sostenibilidad y la protección del entorno, reduciendo riesgos humanos y mejorando la eficacia de los servicios de emergencia.